Guía completa

¿De dónde puede venir una fuga de aceite?

Una pérdida de aceite nunca es un diagnóstico en sí mismo, sino un síntoma con múltiples causas posibles. Que tu coche deje una mancha en el suelo del parking puede deberse a algo tan simple como un tapón de vaciado mal ajustado o a problemas más serios. Las fugas suelen originarse en los retenes del cigüeñal o del árbol de levas, la junta de la tapa de balancines, la junta del cárter o incluso el separador de aceite del sistema de ventilación. Por eso, nunca te daremos un precio “para la pérdida”; primero identificamos el origen con precisión.

¿Cómo encontramos el origen exacto de la fuga?

Usamos dos métodos profesionales según la gravedad de la fuga: una limpieza a fondo para las más evidentes y un tinte especial para las más esquivas. Si la pérdida es considerable, limpiamos toda la zona del motor con desengrasante y, tras un breve recorrido, el aceite limpio nos delata el punto exacto. Pero, ¿y esas fugas diminutas que se queman con el calor del motor sin llegar a gotear? Aquí en Girona, con la humedad y los cambios de temperatura, son comunes. Para ellas, añadimos un colorante fluorescente al aceite. Después de que conduzcas un par de cientos de kilómetros, este aditivo brilla con luz ultravioleta justo en el punto de escape. Así no hay lugar a dudas.

¿Cuánto puede costar reparar una pérdida de aceite?

El coste varía enormemente según la pieza afectada, desde unos cien euros hasta más de setecientos. La reparación más compleja suele ser la del retén del cigüeñal del lado del cambio, ya que nos obliga a desmontar toda la transmisión para acceder a él; hablamos de entre 350 y 700 € dependiendo del coche. Un punto intermedio es la junta del cárter, que requiere vaciar el aceite y desmontar la pieza, con un coste de 150 a 280 €. Lo más económico suele ser la junta de la tapa de balancines, de fácil acceso y con poca mano de obra, que se mueve entre los 100 y 200 €.

¿Es siempre urgente reparar una fuga de aceite?

No siempre, pero si el aceite cae sobre zonas calientes como el escape o contamina el embrague, la reparación debe ser inmediata. Hay fugas pequeñas que solo requieren ir rellenando el nivel y se pueden planificar con calma. Sin embargo, hay dos casos que no admiten espera. El primero es si el aceite gotea sobre el colector de escape o el turbo, por el evidente peligro de humo en el habitáculo o incluso de incendio. El segundo es si la fuga alcanza la caja de cambios y empapa el disco de embrague. En ese caso, la factura se dispara porque habrá que cambiar el embrague también. Para todo lo demás, la regla es clara: primero localizar, luego presupuestar.