Guía completa

¿Por qué un refrigerante viejo puede costar miles de euros?

Una avería cara en el radiador o la bomba de agua suele empezar por un refrigerante que ha perdido sus propiedades. Es un líquido que se suele olvidar; mucha gente lo cambia una vez al comprar el coche y no vuelve a pensar en él. Pero con el tiempo y los kilómetros, su capacidad para proteger contra la corrosión se degrada, y empieza a atacar piezas vitales del circuito como el termostato o el intercambiador de aceite. Con el calor del verano en la Costa Brava, un sistema de refrigeración en mal estado es una avería casi segura.

¿Puedo usar cualquier anticongelante en mi coche?

No, cada motor necesita una fórmula química concreta para funcionar bien. Usar el incorrecto puede provocar obstrucciones y averías.

Por ejemplo, los coches del grupo VAG (Seat, Audi, Volkswagen, Skoda) usan los tipos G12, G12+, G12++ y G13, de color rosa o violeta, que se pueden mezclar entre sí. Ford suele llevar el HOAT amarillo. Los BMW y Mercedes de hace unos años usaban el G48 azul-verde, aunque los más nuevos ya montan G12++. Para marcas como Hyundai o Kia se usa el OAT verde, mientras que Toyota y Mazda suelen llevar G05 / OAT azul. Stellantis (Citroën, Peugeot) usa sus propias fórmulas a base de glicol.

Echar un líquido que no toca no es un detalle menor; la reacción química puede generar residuos sólidos que taponan el radiador. Para no equivocarnos, siempre verificamos el tipo exacto en el manual, en la etiqueta del propio depósito de expansión o, si hay dudas, consultando con el número de bastidor.

¿Cambio de refrigerante simple o una limpieza completa del circuito?

Depende del estado y el historial de tu coche. Un cambio simple, que cuesta entre 50 y 80 €, consiste en vaciar el radiador y el depósito para rellenar con líquido nuevo. Queda un pequeño resto del antiguo, pero es una opción válida si llevas el mantenimiento al día cada 4-5 años.

En cambio, el purgado completo, con un precio de 80 a 130 €, vacía todo el circuito, incluyendo el bloque motor. Te lo recomendamos si el coche tiene muchos kilómetros y nunca se le ha hecho, si el líquido está sucio o si vas a cambiar a otro tipo de anticongelante.

¿Qué pasa si el coche se calienta pero no veo fugas?

A veces, el problema no deja un charco en el suelo del garaje. Si la temperatura sube sin razón, el nivel del depósito baja pero no encuentras la fuga, o el líquido tiene un aspecto turbio o con restos de aceite, la avería puede ser interna.

En estos casos, no basta con rellenar. Hacemos un diagnóstico con una prueba de presión para buscar microfugas y, si es necesario, un test específico que detecta gases de combustión en el refrigerante. Ignorar estas señales es la forma más directa de transformar una tarea de mantenimiento barata en una reparación de motor de varios miles de euros.