Guía completa

¿Por qué merece la pena reparar un simple roce en la llanta?

Reparar un roce es mucho más económico que cambiar la llanta entera y soluciona un defecto estético muy visible. Es el típico arañazo que aparece al maniobrar en un parking subterráneo o al apurar demasiado en las calles estrechas de Girona. Aunque es un daño que no afecta a la seguridad, salta a la vista y da mala imagen. La diferencia de coste es clara: arreglar el roce puede costar entre 60 y 120 €, mientras que una llanta nueva se mueve entre los 200 y los 800 €, según el coche que tengas.

¿Cómo se arregla cada tipo de daño en una llanta?

Cada problema tiene su solución específica; no es lo mismo un arañazo que una fisura.

  • Enderezado en bancada: Si has cogido un bache fuerte y la llanta se ha doblado, esta es la solución. Una máquina aplica fuerza de manera precisa para devolverle su forma circular original. Esto solo se puede hacer si el metal no tiene fisuras.
  • Pulido y pintura: Es el proceso para el clásico “bordillazo”. Primero se lija la zona afectada para eliminar el arañazo, se aplica masilla si el rasguño es profundo y, finalmente, se pinta con el color exacto en nuestra cabina para un acabado perfecto.
  • Soldadura TIG con argón: Cuando hay una fisura o una picadura, sobre todo en la zona donde apoya el neumático, se producen fugas de aire lentas. Con esta soldadura de alta precisión se sella la grieta de forma segura y permanente.
  • Torno de control numérico (CNC): Para las llantas con acabado “diamantado” (ese efecto de metal pulido a espejo), este es el único método posible. Una máquina controlada por ordenador recrea el patrón original con una exactitud milimétrica que es imposible de imitar a mano.

¿Afecta una llanta dañada al neumático?

Sí, una llanta en mal estado puede provocar que el neumático pierda aire, por muy nuevo que sea. La llanta y el neumático trabajan en equipo. Una deformación o un punto de corrosión en el asiento de la llanta impide un sellado hermético. Del mismo modo, un neumático incorrecto (por ejemplo, con un índice de carga inferior al que necesita tu coche) somete a la llanta a un estrés para el que no está diseñada. Por eso, cada vez que desmontamos un neumático para reparar una llanta, comprobamos de paso su fecha de fabricación (el código DOT) y que sus índices de carga y velocidad sean los correctos para tu vehículo.

¿Hay llantas que no se pueden reparar?

Sí, por seguridad hay casos en los que la única opción es la sustitución. No recomendamos reparar una llanta si presenta una grieta en un radio o en una zona estructural, si el golpe ha sido tan brutal que ha podido alterar la estructura del metal, si ya tiene soldaduras anteriores de mala calidad o si está tan dañada que no podemos garantizar su fiabilidad. La llanta aguanta todo el peso del coche y las fuerzas de la frenada y el giro; no es un componente con el que jugársela por ahorrar un poco.

¿Pinto solo una o las cuatro?

Si vas a reparar una llanta rozada y las otras tres ya tienen el desgaste normal de los años, lo ideal es pintarlas todas. De esta manera, el juego completo queda con un color y un brillo uniformes, como si fueran nuevas. Es un detalle que se nota mucho, especialmente si tienes pensado vender el coche pronto. Unas llantas impecables mejoran la primera impresión y ayudan a justificar el precio.